El San Siro se llenó de un ruido ensordecedor esa noche, con pitos y vítores que se cruzaban como en una tormenta durante el clásico entre Milan e Inter. Los rossoneri ganaron por la mínima, 1-0, gracias a una defensa de hierro y un contragolpe afilado, sellando así su doble victoria sobre el eterno enemigo esta campaña. El remate potente de Estupiñán sorprendió a todos, porque con solo un 37% de posesión y el equipo agobiado todo el rato, nadie apostaba por que rompieran la imbatibilidad del Inter. Pero así es el fútbol italiano: imprevisible, y ahora la lucha por el título está más abierta que nunca.
Lo que pasó en ese partido va más allá de los noventa minutos; sacó a relucir cosas profundas en esta rivalidad. Las cifras son claras: el Inter controló el 63% del balón, lanzó 11 tiros y sacó 6 corners, aplastando en lo ofensivo. El Milan, en cambio, solo probó 9 veces y acertó 2 al arco, pero un pase perfecto y un disparo certero les bastaron para llevarse el gato al agua. Lo raro es que ya son siete derbis sin que el Milan pierda, con tres triunfos seguidos. Desde que Pioli se fue, parecen tener un extra en estos choques, sacando una garra impresionante pese a los cambios en el banquillo. Mientras, el Inter ha caído en una racha negra, sin poder con ellos desde aquellos días con Pioli al mando.
Circula un detalle que da escalofríos entre los hinchas: la última vez que el Inter venció al Milan fue en la era Pioli. Ahora, sin él, da la sensación de que les entra un bloqueo total. Di Canio lo dijo sin filtros: lideran por 10 puntos, pero salen al campo con un miedo que se nota, como si Barella y Dimarco sufrieran una fobia particular contra los rossoneri. Ese problema en la cabeza duele más que cualquier error en el esquema. Con 15 fechas sin perder en liga y 7 puntos de colchón, el Inter jugó encogido, con pases lentos en ataque y tiros sin alma. Errores como el cara a cara de Mkhitaryan que tapó Maignan o el fallo garrafal de Dimarco con la portería abierta muestran un temor que les quita el punch.
El triunfo del Milan no fue suerte; vino de una táctica dura y bien ejecutada. Allegri demostró otra vez que conoce el calcio como pocos, soltando el balón para clavar una defensa sólida y salir a la contra con velocidad. Leão destrozó por banda con su ritmo, Fofana metió pases que dolían, y Estupiñán, el ecuatoriano, no solo limpió atrás con 3 despejes y 3 robos, sino que clavó su primer gol en el club y se llevó el premio al mejor. Al final, soltó que el galardón era para los tifosi, y eso encendió el estadio. Kjaer lo explicó perfecto: el buen rollo en el grupo hace que cada uno salga a morder.
Para muchos fans del AC Milan, nada como celebrar con su Camiseta fútbol AC Milan puesta, un símbolo que une a todos en noches como esta. Pero el derbi implica más que eso; cuestiona esa ventaja de 7 puntos del Inter. Vieri lo dejó caer: en la Serie A, una brecha así no es definitiva; si el Milan se lleva todos sus partidos pendientes y el Inter pincha un par de veces más un empate, todo cambia. Y ojo, que el Milan es el único que ha dejado al Inter a cero en los dos duelos de la temporada, un dominio que impone respeto. Los nerazzurri arrastran problemas: Bastoni ha sido silbado en sus tres últimas salidas por tirarse, Sommer no carbura pero no suelta el puesto, dejando a Martínez en el banco pese a los millones invertidos; e Inzaghi parece estancado, tirando de lo viejo sin meter ideas frescas al ataque.
Los aficionados no se cortan: «El Inter anda perdido, dando vueltas al balón sin urgencia ni cuando van por detrás; les falta sangre». Inzaghi da pinta de vivir de las rentas de antes sin aportar lo suyo, y eso podría dilapidar los 7 puntos. Del otro lado, el Milan tal vez no tenga tanto talento puro, pero su unión y su hambre lo compensan con creces. Allegri, calmado tras el silbato, recordó: «Aún no hemos conseguido nada grande; esto es solo un paso adelante». Esa frialdad en la cabeza podría ser lo que les impulse a remontar.
La Serie A está en llamas ahora. Esos 7 puntos del Inter parecen menos sólidos después del doblete del Milan y esa tenacidad rossonera, y la batalla por Europa se pone más interesante. ¿Durará mucho más esa racha especial del Milan en derbis? ¿Sacudirá el Inter ese nudo mental para volver a mandar? Si Inzaghi no ajusta ya, el título se les puede ir de las manos. Ver a los hinchas con su Camiseta fútbol AC Milan mientras el equipo avanza firme es motivador para cualquiera.
Un 1-0 que no solo mueve la clasificación, sino que destapa las flaquezas y las fuerzas de estos dos pesos pesados. La chulería y el canguelo del Inter se topan con la dureza y la inteligencia del Milan, armando un relato que engancha en el fútbol italiano. El derbi de Milán siempre ha sido así: historia viva, pasión a flor de piel y vueltas de tuerca inesperadas. Después de este, la recta final de la liga va a ser de las que quitan el aliento.
